30 de Marzo de 2010

SOBRE EL CELIBATO Y LOS ABUSOS SEXUALES

La Iglesia Católica, Apostólica y Luterana Independiente de Argentina sostuvo, en torno al creciente escándalo de menores abusados en todo el mundo por religiosos pertenecientes a la estructura con sede en el Vaticano, que “el pedido de perdón por carta del papa Benedicto no alcanza, más aún si durante todo este tiempo se buscó esconder bajo la alfombra tanto pecado”. Asimismo, se indicó que “asistimos a un satánico desfile de abusadores que agravan su responsabilidad” por ser sacerdotes, quedando establecida la relación directa entre “la obligación del celibato y estos graves hechos”.
Así lo expresó en declaraciones a ANL el obispo Manuel Acuña, recordando la primera carta del Apóstol San Pablo a Timoteo: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse…”.
En ese sentido, el obispo Acuña recordó que “Martín Lutero ya advirtió en el siglo XVI sobre las consecuencias que traería a la Iglesia la persistencia en la obligación del celibato para sus ministros, al sostener que ´se ha hecho oír en todo el mundo, entre toda clase de personas, ya de posición elevada, ya humilde, una muy fuerte queja con respecto a la gran inmoralidad y a la vida desenfrenada de los sacerdotes que no podían permanecer continentes y que con sus vicios tan abominables habían llegado al colmo. Para evitar tanto y tan terrible escándalo, adulterio y otras formas de lascivia, algunos de nuestros sacerdotes han contraído matrimonio´, en el marco de la Confesión de Augsburgo- Cap. XXIII-El Matrimonio de los sacerdotes- primer párrafo”.
Asimismo, el sacerdote Acuña sostuvo que “en ese tiempo, donde ya podían observarse graves delitos dentro del clero, no fue ánimo del Padre Martín señalar con dedo acusador las fallas de la Iglesia, sino buscar ponerle remedio en su tiempo y para el futuro”.
El máximo representante de los Luteranos argentinos manifestó que “las palabras del Reformador resultaron proféticas, y hoy mismo asistimos a un satánico desfile de abusadores que agravan sus responsabilidades al ser ministros ordenados de la Iglesia Católica Romana”.
“Creemos que la obligación de la vida celibataria, sin darle a sus ministros la posibilidad de la opción por el matrimonio, tiene mucho que ver con estos graves hechos que involucran desde curas hasta Obispos a lo largo y ancho del mundo”, explicó el obispo.
En medio del escándalo internacional por la sucesión de delitos contra la integridad sexual de los niños, protagonizados por religiosos que responden al Vaticano, Acuña dijo que “el pedido de perdón por carta – como hizo S.S. Benedicto XVI recientemente- no alcanza. Más aún si durante tanto tiempo se buscó esconder bajo la alfombra tanto pecado. Por respeto a las víctimas de estos abusos, a la Iglesia Romana le hace falta ingresar en un proceso de conversión, redescubrir la Palabra de Dios y volver a la sencillez el Evangelio”.
“Es lo que pedía Martín Lutero, quien no deseaba fundar ninguna Iglesia- y de hecho no lo hizo pues los luteranos somos católicos sin unidad con el Vaticano - sino purificar la Iglesia de su tiempo, en la que se llegó a pretender vender el perdón de Dios con el objeto de levantar la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Contra esta venta del Perdón de Dios (las indulgencias) se levantó Fray Martín en el siglo XVI”, explicó el obispo Acuña.
También manifestó que “hoy, la más necesitada de este perdón divino es la Iglesia Romana. Ella a través de algunos de sus ministros y no pocos por cierto, ha escandalizado a muchos pequeños que han de vivir con esta traumática experiencia el resto de sus días. Muchos ya adultos, han abandonado además la Fe”.
“Parece dramático citar al propio Jesús en las actuales circunstancias de la Iglesia Romana: ´dejad que los niños vengan a mí´. El celibato obligatorio hace sospechosos a todos los miembros del clero romano pues la herida es muy grave. Mientras estas situaciones no parecen inspirar ninguna sanción efectiva dentro del clero, la Iglesia Romana sí persiste en sancionar a los separados y a los divorciados que no pueden recibir la Santa Comunión. Incoherencia que hasta resulta insultante”, expresó el religioso luterano.
Finalmente, el obispo consideró que “la Iglesia de Roma ya no representa los principios católicos que los luteranos defendemos como coherencia entre fe y vida”, agregando: “rogamos que esta Semana Santa, la Iglesia Romana pueda ver en Cristo Crucificado a tantos niños y niñas inocentes que han sido clavados en la Cruz del abuso y lograr así la fuerza para terminar con disposiciones humanas contrarias a la Palabra de Dios, y volver con humildad a la Fuente de la Gracia y el Perdón; para entonces Resucitar a un tiempo nuevo donde brillen vigorosos testimonios de santidad. Para bien de toda la Cristiandad”.








 

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